¿Cómo puede la información ayudarnos a dibujar los posibles escenarios de futuro en el contexto empresarial y tecnológico? Mario Esteban Martínez, gerente de Innovación Acciona S.A. detalla, en su artículo De la vigilancia estratégica a la prospectiva tecnológica, un itinerario con tres fases bien diferenciadas: vigilancia, inteligencia y finalmente, prospectiva tecnológica.
La sobreabundancia de información técnica por un gran número de canales acarrea un gran problema para las empresas: distinguir entre la información relevante y la no relevante. Como respuesta a este problema, Mario Esteban Martínez aboga por la vigilancia estratégica como primer paso. Vigilancia definida como “el esfuerzo sistemático en la planificación, recolección, producción y propagación de información de un determinado tema de interés”. Disponer de una información depurada conlleva, a juicio del autor, tres ventajas fundamentales: ahorra tiempo, ahorra dinero y mejora la posición estratégica.
No obstante, la vigilancia estratégica tiene algunas limitaciones por lo que el siguiente paso de las empresas debe ir de la mano de la inteligencia, entendida como “el esfuerzo sistemático en la planificación, definición de objetivos, recolección de información, procesamiento, producción, propagación y toma de posición respecto a un tema”. Mario Esteban Martínez considera que ambas disciplinas, inteligencia y estrategia son perfectamente complementarias y de hecho, se deben combinar con miras hacia una última meta: la prospectiva tecnológica.
Para el autor, la prospectiva tecnológica consiste en “proyectar y comparar las tecnologías que compiten en un mercado, establecer su madurez y conocer su ciclo de vida, entre otras muchas cosas”. Así, estas proyecciones realizadas permiten “dibujar los posibles escenarios e incluso definir los más probables”. Por último, subraya que es un camino no siempre fácil que las empresas […]






